A veces estamos tan inmersos en nuestros pensamientos que nos cuesta enfocarnos en una sola cosa. Todo va muy veloz en la mente, mientras que la ejecución de nuestras acciones se ven ralentizadas de repente.

¿Cómo es posible mantener la concentración? Es más complicado aún cuando vivimos de multitasking o multitareas.

Ser un workaholic (adicto al trabajo) tiene mejor sentido si delimitamos nuestros quehaceres, y de esta forma podremos tener mejor desempeño laboral, pues la productividad nada tiene que ver con hacer mil cosas a la vez; a eso solo le podemos llamar estrés.

Poco funcional

Debemos ser conscientes de que, en el momento de hacer un trabajo, nuestra mente y cuerpo deben estar dispuestos para ello, y así evitamos las distracciones.

Ahora bien, retomando el tema del multitasking, debemos entender que nuestro cerebro no siempre irá tan rápido como queremos a medida que hagamos algo, menos si lo tenemos que accionar en diferentes ámbitos.

Ejercicio cerebral

Nuestro cerebro irá procesando cada cosa mientras nosotros ya vamos haciendo otra. Eso hace que al momento de hacer una tarea o actividad sea un poco más lento y perderemos la concentración buscando los porqués, y las distracciones serán más fáciles de atraparnos.

No obstante, hay formas de mejorar estos procesos de concentración en nuestra vida y trabajo, y te contaremos de qué va:

Pon tu mente a funcionar

El cerebro es el músculo más importe de nuestro cuerpo y debemos ejercitarlo. Si queremos enfocarnos, debemos reconocer cuáles son los puntos débiles que nos hacen distraer y atacarlos.

Mientras trabajamos, podemos tomar pausas de unos 20 minutos y luego cambiar a cinco, de esta forma, cada vez iremos enfocándonos más.

No es que ya no será necesario tomar un break, sino que la idea es que a medida que pasan los días podremos concentrarnos mejor.

Busca tu fortaleza en horas

Es necesario que identifiquemos en qué horas nos sentimos mejores y más productivos a la hora de trabajar. Hay personas que prefieren la mañana y otras prefieren trabajar desde la noche hasta la madrugada.

Pero todos tenemos nuestras “horas pico” que  miden nuestra productividad. Solo debemos identificar cómo nos comportamos ante los estímulos en ese momento: distracciones, motivación, creatividad.

Descansar es necesario

El agotamiento mental no suma para nada a nuestra productividad. Es decir, debemos hacer una cosa para enfocarnos mejor  y para hacer un trabajo a la altura de lo que queremos en principio. Además, debemos alternar el trabajo con unas dosis de descanso.

Una de las técnicas más sonadas es la Técnica de Pomodoro, la cual consiste en 25 minutos de actividad y 5 minutos de descanso (cerrar los ojos, jugar con tu mascota, ver un video divertido). De esta forma podemos ir controlando nuestra frecuencia de trabajo-break.

Planificar es la clave

No nos vendría mal crear una check list o lista de tareas con las tareas que debemos hacer, desde la más difícil a la más fácil, e ir marcándola cuando lo hayas logrado. También nos ayudará a motivarnos por el hecho de cumplir metas.

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