Las personas egoístas son aquellas que se rigen estrictamente por sus intereses personales, pero a la vez son personas fáciles de manipular, pues basta con decirles aquello que quieren escuchar. Puedes hacer también que todo lo positivo parezca idea suya, eso alimenta su vanidad y logra una percepción distorsionada de la realidad, es lo que pasa con muchos líderes en diferentes ámbitos de la sociedad.

Las personas que tienen poder suelen, en su mayoría, desarrollar delirios de grandeza que pasan por suspicacia, manías de persecución y agresividad, hasta que, sin darse cuenta, la gente que los rodea promueven comportamientos que terminan de confirmar los delirios, dejando victimas en el camino.

Si hacemos referencia a un personaje por su ego, inmoralidad y paranoia debemos nombrar a Nerón, quien fue emperador por algún tiempo y mostró conceptos que hoy conocemos como corrupción y perversidad, al igual que el gran Marco Aurelio.

Enemigos del líder

Utilizar el ego, la mentira y la paranoia como estrategias es caer en una equivocación enorme para un líder, por lo que si deseas ser un buen líder debes estar lo más alejado posible de estos comportamientos. Además debes analizar bien tu entorno y cómo actúan las personas que te rodean, si son verdaderos compañeros o víboras que no respetan y se ríen a tus espaldas.

El ego de una persona lo hace manipulable, ya que pondrá sus intereses por encima de los demás. Además, la motivación por conservar el poder puede resultar toxica para gestionar personas, ya que el líder sentirá la necesidad de mostrar su poder y no compartirlo, hasta puede convertirse en un vicio.

Nadie es inmune al ego

Todos tenemos un ego que controlar. Al hablar de otros como inferiores puedes estar entrando en el peligroso terreno de la degradación moral. Si te das cuenta de esto a tiempo tendrás un buen desarrollo como líder, de lo contrario tus días estarán contados.

Los valores de la honestidad, la igualdad, la empatía y la benevolencia siempre deben estar presentes en nosotros y en la gente que nos rodea, así no caeremos en “el juego del ego”, si estamos siempre dispuestos a servir a los demás cuando nos necesiten, evitaremos caer en nuestras ambiciones personales y ese egoísmo paranoide, que podría ser su extremo.

El ego es necesario para cualquier persona, no se debe satanizar las cualidades de alguien y el reconocimiento de sus talentos, solo que cuando se ocupa una posición de poder se deben tener los pies sobre la tierra y así evitar caer en vicios de poder que pueda causar daño a los personas que forman parte de nuestro equipo de trabajo.

Si quieres ser líder y quieres cumplir con tus objetivos, más allá de tus intereses personales, debes velar por la armonía y la equidad entre los miembros de tu equipo de trabajo, saber que puedes confiar, saber que te dirán tus aciertos y tus errores, para lograr un proceso de retroalimentación constante y sano.

Eneas Consultores

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