Recientes investigaciones han dado como resultado que cuando una persona trabaja en un entorno laboral tóxico, durante todo su periodo productivo, pierde al menos 3 años de vida. Esto es consecuencia en gran parte por los jefes tóxicos, que hacen un daño en ocasiones irreversible al talento, traspasando incluso hasta la fibra humana.

La investigación realizada también muestra los comportamientos más comunes en los denominados “jefes tóxicos”, siendo las faltas de respeto la que mayor se repite en los encuestados, seguida de la prepotencia, en tercer lugar la incompetencia, en cuarto la falta de apoyo al equipo y por último la ausencia de trato humano, esta son unas pésimas características para un jefe en pleno siglo XXI.

Defectos más comunes del directivo tóxico

Pero no solo la falta de respeto y los malos tratos figuran en la definición de ser un “mal jefe”, es también no tener claro los objetivos que se quieren cumplir, no escuchar las ideas y opiniones de su equipo,  cambiar frecuentemente de opinión y no dar reconocimiento a las buenas acciones de los miembros del equipo.

También se habla de “jefe toxico” cuando este no es capaz de dar la cara por su equipo o defenderlo ante algún problema, al igual que no tener en absoluto empatía con las circunstancias personales que pueda envolver a un trabajador, son líneas que una vez cruzadas ya no hay vuelta atrás, ya que se pierde la confianza y el respeto.

Revolución Millennials y directivos tóxicos

En años anteriores muchos trabajadores aguantaban años de penurias laborales, agachaban sus cabezas ante los abusos y sus opiniones eran reprimidas con la famosa frase “sino te gusta, sabes dónde está la puerta” y era la necesidad de trabajar lo que los mantenía, pese a la insatisfacción laboral. Sin embargo los millennials, es decir las nuevas generaciones, están llamadas a encabezar la revolución en el ámbito laboral.

Esta generación no tiene miedo al jefe y siempre expresan sus opiniones, además buscan un líder que tenga objetivos claros para seguirlo, con metas bien trazadas y desafíos que puedan superar juntos con un trabajo en equipo.

El líder actual

Rompiendo con los paradigmas, el líder actual ya no es aquel que tiene todas las respuestas, sino el que hace las preguntas adecuadas, teniendo siempre presente que el principal obstáculo para el desarrollo de las personas es su falta de independencia , cuando el jefe confía en sus trabajadores y de la libertad de tomar decisiones según su criterio, la autoestima aumenta así como la satisfacción personal y profesional.

Los tiempos han cambiado y exigen que las cabezas de las organizaciones también lo hagan, para crear espacios de trabajo más sanos, donde todos se involucren y puedan expresar sus ideas y opiniones sin ningún tipo de restricción, lo que se traduce en resultados positivos para la organización.

Un buen líder debe inspirar a sus compañeros, no busca imponerse sino integrar a todos para que construyan un ambiente de trabajo colaborativo, empatía y respeto, para así sentirse más empoderados y dar lo mejor para cumplir con las metas planteadas y superar las expectativas.

Eneas Consultores

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