Hasta hace un par de décadas planificar un cambio dentro de la organización de una empresa se hacía una vez cada cierto tiempo. Un gran reto que se gestionaba al margen de la actividad diaria. En la actualidad no es así y el cambio es un proceso constante que se rige por las siguientes claves:

Compartir una misma visión

Es importante tener una visión conjunta por parte de todo el equipo directivo de la empresa, que sea compartida por todo el equipo y que abarque todos los niveles de la organización. Es imprescindible que todo el grupo se muestre motivado y en consonancia para lograr los cambios deseados.

Crear un plan que es un conjunto de múltiples planes

Es necesario tener un plan que a su vez reúna un conjunto de planes. Dichos planes van surgiendo en la organización con la participación de todos sus miembros, consiguiendo una visión global y completa.
Durante este proceso suelen aparecer dudas por parte de los líderes para completarlo, que se centran en falta de confianza en sus equipos y en la necesidad de controlar cualquier paso que se dé. Pero liderar en una cultura de transformación requiere dar
autoridad a los distintos niveles de la empresa a la hora de tomar decisiones y crear sus propios planes. Esto aumenta el sentido de valor de cada miembro en la empresa y las relaciones de apoyo entre ellos.

Proveer de los recursos necesarios

En cada nivel de la organización, se conocen cuáles son los recursos necesarios en dichos niveles. La dirección es la que debe hacerse cargo de proporcionar tales recursos, ya sean inversiones o gastos operativos. Está demostrado que cuando los líderes apoyan a sus equipos facilitándoles estos recursos de los que se prescinden se tiene mayor posibilidad de alcanzar el éxito. El equipo, además, valora el esfuerzo dedicado a conseguir estas inversiones y cuida de darles un uso más productivo.

Facilitar el desarrollo del equipo

Una de las inversiones más necesarias es la de formar a las personas claves tanto en competencias técnicas, como de entrenamiento para acrecentar la colaboración y el trabajo en equipo. Los campos en los que más están siendo entrenados los colaboradores son:
Aplicación de metodologías ágiles en gestión de proyectos.
Habilidades como la cooperación, la escucha, fomentar el conflicto productivo y el continuo seguimiento, estimular la inteligencia colectiva, el desarrollo de la confianza, trabajar con mutualidad, etc.
Esta capacitación se desarrolla cada vez más en equipo y en situaciones prácticas.

Celebrar el progreso

Para motivar el progreso han de establecerse metas claras, y celebrar, incluso públicamente, cuando se van cumpliendo cada una de estas. Se deben reunir aprendizajes de aquello que ha funcionado para alcanzar los objetivos propuestos y mostrar agradecimiento al grupo de trabajo. Esto contribuye a mejorar la autoestima de todos y la confianza en ellos mismos.
Del líder depende la capacidad de involucrar y motivar a todo el equipo, haciendo que ellos sean los responsables y protagonistas de obtener el éxito en el proceso de transformación de la empresa.

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